Historia
René Leriche (1879-1955): vida, obra y legado humanista en la cirugía del Siglo XX
Lucía Rodrigo, Pablo Young
Revista Fronteras en Medicina 2026;(02): 0165-0171 | DOI: 10.31954/RFEM/202602/0165-0171
René Leriche fue una de las figuras más influyentes en la transformación de la cirugía moderna durante la primera mitad del siglo XX. Formado en la tradición quirúrgica francesa y profundamente influenciado por el desarrollo de la bacteriología y la fisiología experimental, integró el enfoque anatómico clásico con una comprensión funcional del organismo. Sus aportes en cirugía vascular, especialmente la descripción del síndrome aortoilíaco que lleva su nombre, así como sus investigaciones sobre el dolor y el sistema nervioso simpático, marcaron un punto de inflexión en la disciplina. Sin embargo, su legado trasciende lo técnico: en La Philosophie de la Chirurgie (1951) propuso una visión humanista del acto quirúrgico, defendiendo la centralidad del paciente frente al predominio de la técnica en la práctica médica. El presente trabajo analiza su trayectoria científica, su contexto histórico y la vigencia ética de su pensamiento en la medicina contemporánea.
Palabras clave: René Leriche, cirugía vascular, síndrome de Leriche, simpatectomía, humanismo médico.
René Leriche was one of the most influential figures in the transformation of modern surgery during the first half of the twentieth century. Trained within the French surgical tradition and deeply influenced by bacteriology and experimental physiology, he integrated classical anatomical surgery with a functional understanding of the human organism. His contributions to vascular surgery -particularly the description of the aortoiliac occlusive syndrome that bears his name- as well as his research on pain and the sympathetic nervous system, marked a turning point in the discipline. Beyond technical innovation, his legacy also lies in his humanistic reflection on surgical practice. In La Philosophie de la Chirurgie (1951), Leriche defended a patient-centered approach at a time of increasing medical technification. This paper examines his scientific career, historical context, and the ethical relevance of his thought in contemporary medicine.
Keywords: René Leriche, vascular surgery, Leriche syndrome, sympathectomy, medical humanism.
Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.
Fuente de información Hospital Británico de Buenos Aires. Para solicitudes de reimpresión a Revista Fronteras en Medicina hacer click aquí.
Recibido 2026-02-11 | Aceptado 2026-03-30 | Publicado 2026-06-30
Esta revista tiene libre acceso a descargar los artículos sin costo (Open Acces), además se encuentra indizada en Latindex y LILACS (BVS.org) y en proceso de incorporación en el núcleo básico de revistas del CONICET.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.


Introducción
La cirugía del siglo XX experimentó una transformación radical que no puede comprenderse sin considerar la figura de René Henri Marie Leriche (Figura 1). Nacido en 1879 en Roanne, Francia, y formado en la Universidad de Lyon, se desarrolló en un período de transición entre la cirugía anatómica clásica y una nueva forma de cirugía basada en la fisiología1,2. Sus investigaciones no solo modificaron el abordaje de la patología vascular y del dolor, sino que también introdujeron una concepción del acto quirúrgico centrada en la comprensión integral del paciente3,4.
El objetivo de este trabajo es analizar la vida científica y humanista de René Leriche, contextualizando su formación en el marco de la medicina de finales del siglo XIX, describiendo sus principales contribuciones en cirugía vascular y del dolor, y examinando su pensamiento filosófico a la luz de la ética médica contemporánea3,4. Se intentará demostrar que su legado excede el ámbito técnico y continúa influyendo en la concepción actual del ejercicio médico4-14.
Contexto histórico: medicina
y cirugía a fines del siglo XIX
Para comprender la magnitud de la obra de René Leriche es imprescindible situarla en el contexto de la medicina europea de finales del siglo XIX y comienzos del XX1. En ese período, la cirugía atravesaba una revolución impulsada por los avances en bacteriología y antisepsia1,3. Los descubrimientos de Louis Pasteur (1822-1895) y la aplicación sistemática de técnicas antisépticas por Joseph Lister (1827-1912) redujeron drásticamente la mortalidad quirúrgica, permitiendo intervenciones cada vez más complejas1.
Sin embargo, la cirugía seguía siendo predominantemente anatómica3. El órgano enfermo era concebido como una estructura alterada que debía ser reparada o extirpada. La dimensión funcional del organismo ocupaba un lugar secundario3,4. El modelo dominante era, en gran medida, mecanicista: el cuerpo humano era entendido como una suma de piezas susceptibles de corrección técnica4.
En Francia, figuras como Mathieu Jaboulay (1860-1913) y Antonin Poncet (1849-1913) influyeron decisivamente en la formación quirúrgica de la época1. Jaboulay había realizado experimentos de anastomosis arterial en animales a fines del siglo XIX, despertando el interés por la cirugía vascular en médicos como Alexis Carrel (1873-1944) y el propio Leriche. La influencia de estos maestros fue fundamental en la orientación inicial de su carrera hacia el estudio de los vasos sanguíneos y la fisiología vascular1,2.
La influencia de Jaboulay sobre Leriche excedió el campo de las anastomosis vasculares. Además de sus trabajos pioneros sobre sutura arterial, había explorado tempranamente la cirugía del sistema simpático, realizando una simpatectomía cervical en 1894 e intervenciones sobre los nervios periarteriales femorales en 1899. Leriche retomaría y desarrollaría posteriormente estas ideas, vinculando la actividad simpática con los trastornos vasomotores y determinados síndromes dolorosos. De este modo, puede reconocerse una continuidad intelectual entre Jaboulay, Carrel y Leriche que contribuyó al nacimiento de la cirugía vascular moderna14.
El intercambio científico internacional también desempeñó un papel clave. Leriche viajó a Estados Unidos por recomendación de Alexis Carrel y entró en contacto con cirujanos como William Halsted (1852-1922) en Johns Hopkins. Halsted defendía una cirugía rigurosamente científica, basada en la asepsia estricta, la hemostasia meticulosa y el respeto por los tejidos3. Este encuentro transformó profundamente la concepción quirúrgica de Leriche, quien adoptó una perspectiva anatomo-fisiológica integradora1,3.
En este escenario emergió una nueva generación de cirujanos que ya no se limitaban a intervenir sobre la lesión visible, sino que buscaban comprender los mecanismos fisiopatológicos subyacentes2,3. Leriche sería una de las figuras más destacadas de esta transición, integrando investigación experimental, práctica clínica y reflexión filosófica4.
Desarrollo biográfico
y profesional: primeros años
y formación
René Leriche nació el 12 de octubre de 1879 en Roanne, Francia1. Ingresó a la Facultad de Medicina de Lyon a finales del siglo XIX, en un ambiente fuertemente influenciado por el auge de la bacteriología y la cirugía experimental. Durante su formación fue discípulo de Mathieu Jaboulay, quien había realizado las primeras experiencias de anastomosis vasculares, y de Antonin Poncet, cirujano con gran interés en la patología infecciosa osteoarticular, quien describió en 1897 el reumatismo tuberculoso, un tipo de afectación articular que hoy se conoce formalmente como la enfermedad de Poncet1,2.
La escuela quirúrgica de Lyon promovía una fuerte integración entre práctica clínica e investigación experimental1. En este contexto, Leriche desarrolló un interés particular por la fisiología vascular y por los mecanismos funcionales que acompañaban las lesiones anatómicas2,3. Esta inquietud marcaría una diferencia respecto del modelo quirúrgico puramente resectivo predominante en la época3.
En 1906 defendió su tesis doctoral, que trataba sobre la resección gástrica por cáncer, aunque posteriormente ampliaría sus investigaciones hacia la patología ósea y la cirugía del dolor1. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en su carrera se produjo a partir de su contacto con Alexis Carrel y su posterior viaje a Estados Unidos, donde observó el enfoque técnico promovido por William Halsted en Johns Hopkins. Allí desarrolló una forma de entender la cirugía basada en la precisión técnica y el respeto por la fisiología de los tejidos1,3.
La Gran Guerra: experiencia
quirúrgica y cambio conceptual
La Primera Guerra Mundial constituyó un momento decisivo en la vida profesional de Leriche2. Como cirujano militar, enfrentó heridas devastadoras producidas por armas de fuego y explosiones, lo que lo obligó a replantear los límites de la cirugía convencional2,4.
En el frente de batalla observó que muchos pacientes sufrían dolor intenso y persistente incluso después de haber resuelto la lesión anatómica visible4. Este fenómeno despertó su interés por el sistema nervioso simpático y por los mecanismos fisiológicos del dolor. A diferencia de otros cirujanos que atribuían el sufrimiento exclusivamente al daño estructural, comenzó a investigar la dimensión funcional y neurovegetativa de las lesiones traumáticas2,4.
Fue en este período cuando desarrolló el concepto de que el dolor no era simplemente un síntoma, sino una experiencia compleja mediada por mecanismos neurovasculares4. Esta perspectiva lo llevó a experimentar con técnicas de simpatectomía, buscando modular la respuesta vasomotora y aliviar el dolor crónico2,3.
La guerra, lejos de limitar su actividad científica, actuó como catalizador de sus investigaciones2. La experiencia de tratar a soldados con sufrimiento prolongado consolidó en él una visión profundamente humanista del ejercicio médico: el objetivo del cirujano no debía ser únicamente reparar una estructura dañada, sino restituir la calidad de vida del paciente4.
Investigaciones sobre el sistema simpático y el dolor
Durante las décadas de 1920 y 1930, profundizó sus estudios sobre el sistema nervioso simpático2. Demostró que la hiperactividad simpática desempeñaba un papel central en determinados cuadros de dolor crónico y en trastornos vasculares periféricos. Sus investigaciones contribuyeron al desarrollo de la simpatectomía como procedimiento terapéutico en patologías isquémicas y dolorosas2,3.
Leriche sostenía que el cirujano debía comprender los fenómenos fisiológicos que acompañan la enfermedad3. En lugar de limitarse a resecar tejidos, proponía intervenir sobre los mecanismos funcionales responsables de los síntomas2. Esta postura representaba una ruptura con la cirugía puramente anatómica.
Asimismo, destacó la relación entre circulación arterial y trofismo tisular, sentando bases fundamentales para el desarrollo posterior de la cirugía vascular reconstructiva. Su enfoque integrador anticipó avances que décadas más tarde se consolidarían con el perfeccionamiento de las técnicas de bypass arterial3,5.
La perspectiva histórica del síndrome de dolor regional complejo permite precisar la trascendencia de estas observaciones. Leriche propuso que el sistema nervioso simpático desempeñaba un papel central en la causalgia y, en 1916, describió su tratamiento mediante denudación y excisión de los plexos nerviosos periarteriales. Aunque la fisiopatología actual del síndrome de dolor regional complejo es más amplia y ya no se explica exclusivamente por una disfunción simpática, esta hipótesis constituyó un hito en la evolución conceptual del dolor neuropático y de los trastornos vasomotores8.
El síndrome de Leriche
y la cirugía vascular
Uno de los aportes más reconocidos de René Leriche fue la descripción del síndrome de oclusión aortoilíaca crónica, actualmente conocido como “síndrome de Leriche” (Figura 2)5. Este cuadro clínico se caracteriza por la tríada de claudicación intermitente en miembros inferiores, impotencia sexual y ausencia o disminución de pulsos femorales2,5.
Aunque no fue el primero en observar la patología, Leriche logró sistematizar sus manifestaciones clínicas y relacionarlas con la obstrucción progresiva de la bifurcación aórtica3,5. Su descripción permitió comprender la fisiopatología del cuadro y abrió el camino al desarrollo de técnicas quirúrgicas reconstructivas en el territorio aortoilíaco3.
La importancia de este aporte radica no solo en la identificación del síndrome, sino en el método clínico empleado: una correlación entre los signos físicos, síntomas referidos por el paciente y alteraciones anatómicas subyacentes2,3. Este modelo clínico-fisiológico consolidó su prestigio internacional y lo posicionó como una referencia central en cirugía vascular3.
Su contribución a la cirugía vascular también debe entenderse como parte de una continuidad histórica que enlaza a Alexis Carrel, Leriche y Jean Kunlin (1904-1991). En 1948, Kunlin –discípulo de Leriche– realizó el primer bypass femoropoplíteo exitoso con vena safena para tratar una isquemia grave. Leriche, inicialmente prudente respecto de los injertos venosos, reconoció posteriormente los resultados alentadores de esta estrategia. Esta secuencia ilustra un rasgo central de su escuela, que es la capacidad de revisar las propias hipótesis frente a nueva evidencia experimental y clínica9.
Trayectoria académica
y reconocimiento internacional
Tras la guerra, Leriche consolidó su prestigio como investigador y docente. En 1924 obtuvo la cátedra de clínica quirúrgica en Estrasburgo, donde desarrolló gran parte de sus investigaciones sobre el sistema simpático y la patología vascular. Posteriormente, en 1937, fue designado profesor en el Collège de France, uno de los mayores reconocimientos académicos en el ámbito científico francés1,2.
Su designación como profesor de Medicina Experimental adquiría además un particular significado histórico, ya que ocupaba una posición vinculada previamente a figuras fundamentales de la fisiología francesa como François Magendie (1783-1855), Claude Bernard (1813-1878) y Charles-Édouard Brown-Séquard (1817-1894). Esta continuidad resulta especialmente significativa, ya que su concepción de la cirugía compartía con la tradición bernardiana la búsqueda de mecanismos fisiológicos mediante la observación y la experimentación. En Leriche, sin embargo, esa perspectiva experimental se trasladó directamente al acto quirúrgico: la lesión anatómica dejó de ser el único objeto de la cirugía para integrarse con el estudio de la función, el dolor y las respuestas vasomotoras del organismo10.
Desde ese espacio institucional promovió una cirugía basada en la integración entre anatomía, fisiología y clínica1. Su enseñanza enfatizaba la necesidad de comprender los mecanismos funcionales de la enfermedad antes de intervenir quirúrgicamente2,3. Esta postura influyó en varias generaciones de cirujanos europeos y norteamericanos3.
Durante estos años publicó numerosos trabajos científicos y consolidó su reputación internacional como referente en cirugía vascular y del dolor, con aportes que marcaron distintos momentos en su trayectoria1,2 (Tabla 1). Sin embargo, paralelamente comenzó a desarrollar una reflexión más amplia sobre el sentido del acto quirúrgico y el lugar del paciente en la práctica médica4.
La dimensión docente de Leriche fue igualmente relevante. Se le atribuyen más de 1.400 publicaciones y un estilo pedagógico de carácter socrático, basado en la pregunta y el razonamiento antes que en la transmisión dogmática. Su clínica de Estrasburgo atrajo a cirujanos de numerosos países y contribuyó a la formación de figuras como João Cid dos Santos (1907-1975), Michael DeBakey (1908-2008) y René Fontaine (1899-1979) quien publicó en 1954 lo que actualmente se conoce como los cuatro estadios de la enfermedad arterial periférica y en algunos países, esta clasificación se conoce como clasificación de Leriche-Fontaine; prolongando su influencia mucho más allá de sus aportes personales10.
Análisis de La Philosophie de la Chirurgie (1951)
En 1951 Leriche publicó La Philosophie de la Chirurgie (Figura 3), obra que sintetiza su pensamiento médico y constituye uno de los textos más representativos del humanismo quirúrgico del siglo XX4.
En este libro, Leriche sostiene que la cirugía no debe reducirse a una técnica destinada a corregir una lesión anatómica. Critica la tendencia mecanicista que concibe al cuerpo como una máquina compuesta por piezas reemplazables. Para él, el organismo humano es una unidad funcional compleja, y el sufrimiento no puede explicarse exclusivamente por alteraciones estructurales3,4.
Uno de los ejes centrales de la obra es su concepción del dolor. Leriche afirmaba que “la salud es la vida en el silencio de los órganos”, frase que pone en evidencia su idea de que el estado fisiológico normal es aquel en el que el individuo no percibe el funcionamiento de sus órganos. Cuando aparece el dolor, ese “silencio” se rompe, revelando una alteración funcional 2,4.
En este sentido, el dolor no es meramente un síntoma que deba ser suprimido, sino una expresión de un desequilibrio fisiológico que requiere comprensión integral. Esta perspectiva amplía la responsabilidad del cirujano: no basta con eliminar la lesión, sino que debe restaurar la armonía funcional del organismo4.
Asimismo, Leriche subraya la dimensión moral del acto quirúrgico. El cirujano interviene sobre un ser humano vulnerable, que deposita en él su confianza. Por ello, la técnica debe estar subordinada a una finalidad ética: aliviar el sufrimiento y preservar la dignidad del paciente4.
Una de las expresiones más perdurables de este humanismo es su conocida metáfora del “pequeño cementerio” que cada cirujano lleva dentro de sí: un lugar íntimo de amargura y arrepentimiento en el que vuelve sobre sus fracasos. La literatura contemporánea ha recuperado esta imagen para analizar el impacto emocional de la muerte del paciente sobre el cirujano, la culpa, la memoria profesional y los límites del ideal tradicional de desapego. Así, Leriche anticipó una cuestión hoy central en el profesionalismo médico: reconocer la vulnerabilidad emocional del cirujano no debilita su competencia, sino que forma parte de una práctica reflexiva y responsable11.
Humanismo médico y ética contemporánea
La reflexión de Leriche adquiere especial relevancia en el contexto actual, caracterizado por el avance tecnológico y la creciente especialización médica3,4. Su crítica al reduccionismo mecanicista anticipa debates contemporáneos sobre deshumanización de la medicina y pérdida de la relación médico-paciente4,5.
Desde la perspectiva de la ética médica contemporánea, su pensamiento puede vincularse con el principio de beneficencia, entendido no solo como la búsqueda del beneficio biológico, sino como la promoción del bienestar integral del paciente. También se relaciona con el respeto por la autonomía, en tanto reconoce al paciente como sujeto y no como mero objeto de intervención técnica4.
Proponía una medicina centrada en la persona, en la que la comprensión de la fisiología y la sensibilidad clínica –entendida como la capacidad de interpretar integralmente al paciente– se combinan con la responsabilidad médica. Estas ideas siguen siendo relevantes frente a desafíos actuales como la fragmentación del conocimiento y el creciente uso de la tecnología4,5.
Esta concepción resulta especialmente vigente frente al estereotipo del cirujano técnicamente brillante pero emocionalmente distante. Estudios históricos contemporáneos muestran que la muerte de un paciente puede dejar una huella duradera en la identidad profesional y que el desapego absoluto constituye una construcción difícil de sostener ante experiencias de fracaso, incertidumbre o pérdida. Leída desde esta perspectiva, la filosofía de Leriche no solo reclama una cirugía centrada en el enfermo, sino también una cultura profesional capaz de reflexionar sobre las consecuencias humanas del acto quirúrgico11.
Esta concepción humanista no se limitó a sus escritos filosóficos. Leriche defendió una cirugía en la que el paciente debía ser comprendido y tratado como una totalidad, frente a una tradición que podía concebir la operación como una demostración de virtuosismo técnico. Su personalidad reflejaba asimismo una formación cultural amplia: fue un lector ávido y cultivó un marcado interés por el arte; entre sus pacientes se encontró Henri Matisse, quien realizó un retrato suyo para La Chirurgie, discipline de la connaissance10.
Influencia en discípulos
y repercusión internacional
El impacto de Leriche se extendió más allá de Francia. Entre sus discípulos se destaca Michael DeBakey (Figura 4), quien desarrolló técnicas innovadoras en cirugía cardiovascular durante la segunda mitad del siglo XX, más allá de su clasificación de los aneurismas aórticos disecantes3. En el marco de esta expansión internacional, su escuela encontró en Argentina a uno de sus principales exponentes: el Dr. Julio Díez (1895-1963). Inspirado en los conceptos iniciales de Leriche sobre la fisiopatología del sistema simpático, Díez perfeccionó estas técnicas y en 1924 realizó con éxito la primera gangliectomía lumbar (simpaticectomía lumbar) para el tratamiento de afecciones vasculares periféricas. El impacto de este logro fue validado por su propio maestro, quien propuso formalmente que la intervención pasara a denominarse “Operación de Julio Díez”6,7.
Aunque la cirugía vascular evolucionó hacia procedimientos cada vez más sofisticados, la base fisiopatológica promovida por Leriche continuó siendo un pilar conceptual3. Su influencia también se manifestó en la consolidación de la cirugía vascular como especialidad independiente. La comprensión de la patología oclusiva arterial, el estudio del sistema simpático y el enfoque clínico-fisiológico contribuyeron a establecer un marco científico sólido para el desarrollo posterior de técnicas reconstructivas3,5.
Controversia histórica
La figura de Leriche ha sido objeto de debate en el análisis histórico contemporáneo. Durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial, Leriche ejerció como presidente del Conseil Supérieur de l’Ordre National des Médecins, institución representativa de la comunidad médica francesa creada por el régimen de Vichy el 7 de octubre de 19405.
Diversos autores, entre ellos Bruno Halioua, han señalado que, en ese contexto, dicha institución participó en políticas de exclusión, sanción y denuncia de médicos judíos, lo que ha generado un debate acerca del grado de responsabilidad que pudo haber tenido Leriche en estos procesos5.
Esta situación ha dado lugar a discusiones dentro de la comunidad científica sobre si se debiera mantener su nombre en la nomenclatura médica, en tanto plantea una tensión entre su legado científico y su actuación en un contexto político y ético controvertido5.
Los testimonios contemporáneos a su muerte refuerzan esta lectura de su legado: además de reconocerlo como cirujano clínico, investigador experimental y pensador, destacaron su modestia, su dedicación a los pacientes y su condición de “buen médico”. Su prestigio internacional –incluidos el Honorary Fellowship del Royal College of Surgeons of England y la Lister Medal– muestra que su influencia fue reconocida tanto por sus innovaciones como por una manera de concebir la cirugía que articulaba ciencia, técnica y humanidad12,13. El Gobierno de Francia dedicó a su figura una estampilla (Figura 5).
Legado y conclusión
René Leriche fue mucho más que el descriptor de un síndrome vascular. Representó una transición entre la cirugía anatómica clásica y una cirugía fundada en la fisiología y en la comprensión integral del paciente1,4.
Su obra científica transformó el abordaje de la patología vascular y del dolor, sentando bases que influirían decisivamente en la cirugía cardiovascular moderna2,3. Sin embargo, su legado más profundo radica en su concepción humanista del acto quirúrgico.
En un contexto histórico marcado por guerras, avances tecnológicos y la creciente especialización médica, Leriche sostuvo que el cirujano debía mantener siempre como objetivo el alivio del sufrimiento humano4,5. La técnica, por más sofisticada que sea, carece de sentido si no está orientada al bienestar del paciente.
A pesar de los avances de la medicina actual, muchas de sus ideas sobre el dolor, la fisiología y la relación con el paciente siguen siendo relevantes. René Leriche encarna la figura del médico científico y humanista, capaz de integrar conocimiento técnico, investigación fisiológica y sensibilidad moral en una práctica médica integral.
Loncioaia B, Bud IT, Mureșan M. René Leriche and the development of 20th century surgery. Clujul Med 2016;89:176-80.
González-Fajardo JA. René Leriche y su aportación a la cirugía vascular. Angiología 2019;71:81-3.
Akça T, Aydın S. René Leriche and “Philosophy of Surgery” in the light of contemporary medical ethics. Turk J Surg 2013;29:131-8.
Vidal A. René Leriche, el filósofo de la cirugía. Disponible en: https://elblogdeldolor.com/2022/06/20/rene-leriche-el-filosofo-de-la-cirugia/; consultado el 12/8/25.
Halioua B. Does René Leriche merit eponymous distinction? Int J Cardiol 2008;124:1-5.
Paolini AW. El Prof. Dr. Julio Díez y la cirugía vasomotriz. Rev Argent Cir Cardiovasc 2009;7:151-3.
Benchimol A. La operación de Julio Díez. Angiología 1950;2:193-236.
Iolascon G, de Sire A, Moretti A, Gimigliano F. Complex regional pain syndrome (CRPS) type I: historical perspective and critical issues. Clin Cases Miner Bone Metab 2015;12:4-10.
Menzoian JO, Koshar AL, Rodrigues N. Alexis Carrel, Rene Leriche, Jean Kunlin, and the history of bypass surgery. J Vasc Surg 2011;54:571-4.
Tan SY, Kwok E. René Leriche (1879-1955): innovator of vascular surgery. Singapore Med J 2015;56:184-5.
Arnold-Forster A. ‘A small cemetery’: death and dying in the contemporary British operating theatre. Med Humanit 2020;46:278-87.
René Leriche (1879-1955). Ann R Coll Surg Engl 1956;18:132-3.
René Leriche, M.D., F.R.C.S., F.A.C.S. Br Med J 1956;1:51-2.
Laios K, Bontinis V, Bontinis A, et al. Mathieu Jaboulay (1860-1913) and his innovations in vascular and general surgery. Surg Innov 2020;27:120-3.
Para descargar el PDF del artículo
René Leriche (1879-1955): vida, obra y legado humanista en la cirugía del Siglo XX
Haga click aquí
Revista Fronteras en Medicina
Número 02 | Volumen
21 | Año 2026
Del hospital al hogar: los cuidados...
Agustín Montes Onganía y cols.
Satisfacción del paciente y su fam...
Verónica Romero
Factores asociados con reacciones a...
Mariano Scolari y cols.
Percepción de los enfermeros sobre...
Andrea Belén Tejerina
Prevalencia de amputaciones de miem...
Natalia Peralta
Enfermedad autoinmune del oído int...
Damián E Duartes Noé y cols.
Las coronarias porteñas
Alvaro Somma y cols.
El Hospital desde el paciente: el v...
Nahuel Klahn y cols.
Propuesta de un protocolo para orga...
Eduardo Borsini y cols.
Mucormicosis cutánea en un pacient...
Jedsiree Mendoza Núñez y cols.
René Leriche (1879-1955): vida, ob...
Lucía Rodrigo y cols.
Invasión de vena cava inferior y a...
Sofía Colloca y cols.
Reimaginar lo humano
Hugo Abuin
Lo humano en la medicina y el arte
Leo Vinci
Etiquetas
René Leriche, cirugía vascular, síndrome de Leriche, simpatectomía, humanismo médico
Tags
René Leriche, vascular surgery, Leriche syndrome, sympathectomy, medical humanism

Hospital Británico de Buenos Aires
Perdriel 74 (1280AEB) Ciudad Autónoma de Buenos Aires | Argentina |Argentina | tel./fax (5411) 4309 - 6400 | www.hospitalbritanico.org.ar
Hospital Británico de Buenos Aires | ISSN 2618-2459 | ISSN digital 2618-2521
La plataforma Meducatium es un proyecto editorial de Publicaciones Latinoamericanas S.R.L.
Piedras 1333 2° C (C1240ABC) Ciudad Autónoma de Buenos Aires | Argentina | tel./fax (5411) 4362-1600 | e-mail info@publat.com.ar | www.publat.com.ar
Meducatium versión
2.2.1.3 ST